¡Sostener no es suficiente… Regenerar es urgente!

Aun cuando los preceptos del desarrollo regenerativo tienen una evolución de más de 30 años y puede decirse que su concepción es casi paralela a los enunciados iniciales del desarrollo sostenible, y aun cuando cada vez más son las organizaciones que adoptan el modelo, ciertamente aún se considera un concepto emergente que logra trascender globalmente.

Ya casi son cinco décadas, desde que “El Club de Roma” advirtió por primera vez que la humanidad podría poner a la comunidad de la vida al borde del sexto período de gran extinción de la vida en la Tierra y aunque la humanidad ya tiene 20 años de haber adoptado el modelo de desarrollo sostenible, la sociedad en general aún no termina de entender y atender su importancia. Como tampoco no se ha logrado un cambio significativo en la forma en la que funciona el mundo.

El desarrollo regenerativo surge como respuesta a la necesidad de revertir esta tendencia, crear un mundo más saludable, trabajando de manera regenerativa con el potencial inherente de los sistemas vivos, el humano y el resto de la naturaleza, para desarrollar niveles más altos de sinergia, simbiosis y colaboración.

Los principios de sostenibilidad proponen un desarrollo económico, sustentado en un adecuado manejo y equilibrio de los aspectos ambientales, económicos, y socioculturales para asegurar la minimización de los impactos negativos que las actividades humanas pueden generar en ellos y garantizar la sostenibilidad de los recursos en el largo plazo. No obstante, los retos que enfrenta la humanidad exigen ir más allá de la sostenibilidad centrada únicamente en conservacionismo y filantropía, para generar cambios en la sociedad que permitan reconectar a cada persona consigo mismo, el ecosistema, renovar su cosmovisión e implicarse como gestor de cambio que propicie la regeneración.

La humanidad y todas sus actividades no pueden mantener un crecimiento constante e infinito obviando que habitamos un planeta que tiene límites. Es urgente regenerar porque no estuvimos a la altura de las exigencias que implicaba la sostenibilidad.

El desarrollo regenerativo incluye y transciende la sostenibilidad, al implicar una ingeniería reconstructiva y un proceso de maduración de nuestra propia especie para ser miembros responsables de la comunidad de la vida.

Poder impulsar los cambios en la forma en que la sociedad funciona, que propone el modelo del desarrollo regenerativo, está directamente relacionado con lograr un entendimiento de la necesidad de estos, poder renovar la cosmovisión de las personas, que estos adopten los preceptos de la regeneración y desarrollar en ellos las capacidades y competencias necesarias para articular las transformaciones que ello conlleva.